¡Cuán inmensa es la suma de ellos!» (Salmos 139:17). ¡Nada es más hermoso que la previsión de nuestro Señor!
Nunca hubo nadie tan fiel, considerado y previsor como Jesús. Él tuvo palabras de encomio para una mujer porque vino a ministrarle «de antemano». Él solía prever lo que acontecería. Siempre era más previsor que los discípulos.
Cuando los envió a preparar la Pascua, encontraron un aposento alto amueblado y preparado. Lo tenía todo pensado. Sus planes se habían hecho no solo para ese día. Él siempre tenía todo preparado con anticipación. Cuando los discípulos regresaron de pescar, Jesús estaba en la ribera con un fuego de carbón en el que cocinaba pescado.
Él piensa en los deberes de la mañana antes que usted se haya levantado; está allí antes que usted. Él está esperando mucho antes que usted se despierte. Él sabe de antemano todo el camino de la vida que usted deberá recorrer.
Después de la resurrección, los discípulos estaban perplejos y el camino parecía oscuro. Pero el ángel, hablando de Jesús, dijo: «He aquí va delante de ustedes a Galilea». Él siempre va delante, pensando de antemano, preparando de antemano.
Llévese este versículo para el futuro, lléveselo para la experiencia de hoy: «No se angustien ni se acobarden… Me voy, pero vuelvo a ustedes». Él está allá afuera haciéndolo. Él estará allí antes que usted. Le llevará al lugar designado y usted encontrará recursos.
Usted descubrirá su discernimiento, su supervisión y su previsión. Tal vez usted no lo vea a siempre, pero siempre puede caminar por fe en la oscuridad sabiendo que él le ve a usted; puede cantar mientras viaja, aun a través de la noche.

